CALLAR DUELE MÁS
Este tipo violencia se da cada vez a diario, pero se debe a que muchas mujer se atreven a denunciar a su agresores y no participar siendo una victima más...
Últimamente los casos de violencia contra la mujer y feminicidio han sido noticia en los medios dando una sensación de que este problema está yendo en aumento. Tal vez la velocidad de las comunicaciones y la globalización de los medios nos hagan ver lo que siempre ha sucedido de una forma más inmediata.
Sea cual fuese la respuesta, el punto es que es un problema latente que se debe tomar de raíz donde el estado debería implementar un programa estructural con base en la educación para apaciguar de alguna manera esta lacra que lejos de reducirse sigue en aumento. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que, el agresor en su mayoría es la propia pareja. El estudio además subraya que la violencia conyugal desencadena de manera significativa problemas de salud mental en las víctimas, en tanto las mujeres que han sufrido violencia por parte de su pareja tienen casi el doble de probabilidades de sufrir depresión en comparación con las que no la padecieron.
Nuestro país no es ajeno a esta realidad y anualmente se denuncian alrededor de siete mil violaciones y cerca de 100 mil casos de violencia familiar. A pesar de que estas cifras oficiales son altas en comparación a otros países de la región, hay que tomar en cuenta que el número total es mucho mayor puesto que no están incluidos aquellos casos que no son denunciados.
Definitivamente, la violencia contra la mujer no es un problema de ahora, sino algo más terrible, es un fenómeno estable que tiene mucho más tiempo del que se piensa. Este no es producto de la delincuencia común o del crimen organizado, sino que se debe más a la permanencia y continuidad de una compleja estructura de desigualdades.

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